Trainspotting II: Crónica de una decepción

Muchos somos los que estábamos en plena adolescencia o en entrando en ella cuando aparece en nuestras vidas Trainspotting. Era 1996 cuando Renton, Sick Boy, Spud y Begbie hacen su aparición en la pantalla grande –gracias a la extraordinaria adaptación de Danny Boyle de la novela del mismo nombre- para mostrarnos sus andanzas: las un grupo de veinteañeros sin rumbo, sin reglas, insatisfechos de una sociedad que sigue un patrón fijo; por esto su única motivación era pasarlo bien experimentando una serie de excesos relacionados con el alcohol, las drogas, el sexo y algunos delitos. ¿Por qué hacen eso? Por simple elección. Todo estas acciones con la base de una genial banda sonora. Y sí, probablemente fue todo eso lo que nos voló la cabeza. Y así, su vigencia la transformó en una “Película de culto”.

A veinte años de su estreno, la ansiedad ya nos hacía comernos las uñas y mover los pies al ritmo de Lust for life, esperando para saber qué pasó con este grupos de amigos -que terminaron siendo no tan amigos- que también tuvieron una espera de veinte años. Finalmente todos terminamos viviendo esa larga transición junto con los personajes y actores.

Marzo de 2017 y se estrena en Chile Trainspotting II. Después de ver una serie de adelantos por Internet las expectativas no podían estar más altas. Los actores reflejaban el paso del tiempo al igual que sus seguidores. Jueves de estreno y no pude ir al cine a diferencia de mis amigos que sí fueron. Lo peor de esta situación es evitar escuchar comentarios sobre la película, incluso a punta de amenazas para que no se hablara de ella delante de mí. Fue posible hasta cierto punto, hasta que oí lo peor y menos esperado: un tajante “me decepcionó”. No puede ser, cómo puede decepcionar si transcurrieron veinte largos años entre la primera y la segunda parte, veinte largos años que le permitirían al director crear otra película tanto o más genial que la primera.

Llegó mi turno. Después de un día de trabajo voy al cine. Sola. No importa. Solo quiero ver qué pasó después de tanto tiempo y de qué manera Boyle adaptó “Porno”, la secuela literaria de Trainspotting que continúa con las andanzas de este inolvidable grupo de ahora adultos. Soy la primera en entrar a la sala, al parecer mi entusiasmo era mayor que el de los demás espectadores, pero no importa, ya estoy ahí. Ya conozco la historia, leí “Porno” y quedé fascinada y quizás eso explique mi exceso de entusiasmo. Empieza la película… ya veremos.

Sí, creo que la palabra “decepción” explica la sensación con la que abandoné la sala. Ahora entiendo ese comentario tan tajante que oí. No vi una película, sino una secuencia de acciones inconexas con un conflicto desarrollado superficialmente, con soluciones facilistas y personajes planos, sin gracia. Ya no vi ese mundo marginal en el que estaban insertos, ni su humor negro, e incluso extrañé una buena banda sonora. ¿Qué pasó con escenas tan memorables como la sobredosis de Renton al ritmo de Perfect day? Y la duda más grande: ¿Qué pasó con “Porno”? Quizás muchos piensen que Boyle no tenía ninguna obligación de basarse en la secuela de Welsh y es verdad. Pero tenía mis motivos para pensar así, si no ¿para qué esperamos veinte años al igual que los personajes de Welsh? Además de que en la primera parte supo representar muy bien la esencia de la historia del británico, sumándole su propio sello.

Solo puedo decir que la historia deja un gran vacío. Tampoco se trata de caer en el típico comentario de “el libro es mejor que la película”, pero los elementos estaban ahí: una buena historia que había que plasmar tal como lo hizo tantos años atrás. Una sincera recomendación: si quieren conocer una buena secuela y lo que les ocurrió a este grupo de amigos, pongan un disco de Iggy Pop, tomen “Porno” y léanla.

Submit a comment