En la frontera de la desolación

Por: Paulina García.

 

Nancy (2015, Editorial Cuneta) es la primera novela del escritor chileno Bruno Lloret. Nancy cuenta la historia de una niña a través de su propia voz. Convertida ya en mujer – según ella misma casi un fantasma –, recuerda su cruda infancia en Ch y otros pueblos cercanos como el puerto grande; y cómo su familia y las condiciones de vida en el norte chileno la obligan a dejar de ser una niña, para buscar en Bolivia y en Chile una forma subsistencia.

El sonido de la radio y la compañía de una vecina, la gorda Isidorita, son lo único con lo que cuenta Nancy, mientras deja pasar los días en el recuerdo de su vida. Repasa algunos episodios de su niñez con su hermano, cómo cuando huían de su violenta madre; algunos juegos en la playa con sus amigos, que ya adivinaban el abandono de la niñez; sus primeras experiencias sexuales con un gitano con quien nunca existió algún vínculo emocional; la ausencia de amor que iba experimentando cada vez que perdía uno a uno a sus seres cercanos, sin despedida o con un incomprensible “Ya estás en edad” dicho por su padre; y su matrimonio con el gringo Tim.

El desierto es el espacio ideal para presentar la vida de estos personajes errantes. La aridez del ambiente se corresponde con la de sus almas; el odio de una madre hacia sus hijos que no lo supera ni la “fuerza de la religión”. Violencia infantil, pobreza, abandono, sexo, drogas, alcohol, abulia y hambre se entrecruzan en este desierto y fluyen con total naturalidad como si lo que les ocurriera a estos personajes a nadie le interesara.

La fe religiosa marca a muchos de estos personajes. Incluso a Nancy, quien sin entender mucho, trata de buscar en esta creencia una forma de mejorar su vida o de hacer feliz a su padre, “papá santo”. Sin embargo, simplemente termina siendo algo incomprensible para ella, siente un peso, quizás un castigo por sus encontrones con el gitano. No entiende la idolatría, y tiene sentido si se considera que su “mamá mala” leía cada noche una frase religiosa (“pan en tu camino”) y luego azotaba a sus hijos.

La novela tiene una narración fluida, inteligente, las cruces son pausas perfectas de los recuerdos, del ejercicio de memoria al reconstruir esos eventos, de buscar las palabras necesarias para referir el dolor y la carga que traen consigo. El autor usa las palabras precisas, directas, sin maquillaje para dar cuenta de la realidad que le tocó vivir a Nancy, sin calificativos, pues ella solo cuenta las situaciones, dejando así que el lector vea el abandono de los personajes, la marginalidad en la frontera norte del país, un norte que siempre ha sido explotado hasta quedar en la más completa desolación.

Submit a comment