La danza del cuerpo

Todos conocemos la danza clásica, con sus pasos coreografiados y la música que la precede. Pero desde el siglo XIX ha surgido algo nuevo, que nace al alero de la danza que ya conocíamos pero busca romper sus patrones. Ya no se trata de algo que siga una rutina con el marcado fin de la belleza estética, sino que tienen la intención de contar una historia, de expresar ideas y sentimientos.

Es por esto que muchas veces, esta danza es usada para mostrar ideas políticas o sociales, con contenidos de crítica y siempre en la exploración de nuevos movimientos corporales. El cuerpo se ve como un objeto de estudio que debe ser indagado y comprendido, esto lleva a la incorporación de movimientos que vienen desde múltiples disciplinas, haciendo de la danza contemporánea, la danza del cuerpo mismo, sin más limites que los de la corporeidad.

Es este movimiento hacia lo social, lo que ha desplazado a ciertos grupos de este tipo de danza hacia la calle, como una forma de llevar los pensamientos a más personas. Se toman distintos espacios que antes estaban exentos de arte, reivindicándolos o simplemente llenándolos de un nuevo contenido.
Tatiana Pérez, bailarina y coreógrafa, ha tomado varios años de su carrera para llevar sus creaciones a las calles, haciendo obras donde se mezcla la danza, el teatro e incluso el canto. Para ella la danza tiene un propósito, busca algo en particular:

“Busco expresar opiniones acerca del momento histórico que me toca vivir, los conflictos que tengo con el sistema patriarcal y neo liberal que se basan en la economía, la falta de cariño entre las personas, la necesidad de los cambios en la humanidad y diversos otros temas político-culturales. Pero también busco mostrar la tremenda diversidad que puede experimentar una persona corporalmente y explorar diversas formas de expresión a través del movimiento y el placer de la agilidad.”

Este trabajo lo ha realizado en el Colectivo Inquietos, con el cual ha desarrollado diversas obras en las que se ha hablado, por ejemplo, de la necesidad de la reapropiación de las canchas de fútbol de los barrios, el consumismo excesivo de la sociedad actual e incluso de los peligros a los que se enfrentan los jóvenes que viven en situación de calle. Sus obras siempre se centran en la capacidad de movimiento del cuerpo, de su fuerza y destreza, con muchos ejercicios de resistencia, que los llevara romper sus propios límites.

danza2Es en este Colectivo en que ella y sus compañeros buscan abrir el arte escénico a personas que están en la calle, nuestro espacio común, considerándolas parte de la creación misma. Según ella, al tomar este espacio “se quita la necesidad de ir a un teatro o lugar de arte, la danza o cualquier arte en la calle se abre a todas las personas que pasen, se encuentren de forma inesperada o asistan intencionalmente a la muestra o intervención. Este colectivo ha desarrollado todas sus investigaciones en espacios callejeros y públicos, encontrando un lenguaje particular, sucio, lleno de roces, encuentros, tránsitos y opiniones que nacen del encuentro de la creación escénica y la calle con sus transeúntes”.

En la actualidad también participa en el Colectivo de Arte La Vitrina, donde su labor también ha sido rescatar momentos de la historia nacional o cultural que sienten que se han sido olvidados o menoscabados. Con obras sobre el golpe militar, la unión popular o los Selk’nam, presentan una mirada social y crítica. Para Tatiana la importancia de este espacio es que se “busca crear obras que opinen de nuestra cultura, que sean protestas hacia el sistema económico actual y también exploren en los lenguajes corporales a través de la improvisación. Se enseña y practican diversas danzas, invitamos creadores y guías de diversos lugares del mundo y abrimos festivales y espacios de encuentro entre personas que se interesen de la danza y el arte escénico.”

Este centro de encuentros y estudios es importante como un lugar emergente, que sale de lo establecido anteriormente como bellas artes. Aquí nos enfrentamos a un arte de un corte mucho más cercano, tanto a nuestro contexto histórico y cultural, como a nuestra vida misma.

Así se genera una importante pregunta: ¿Cuánta importancia y difusión le hemos dado a este nuevo arte que está construido para nosotros, los que transitamos las calles día a día? ¿Alguna vez hemos asistido o encontrado alguno de estos espectáculos callejeros y nos hemos retirado reflexionando sobre el estado de nuestro mundo? Si no es así los invito a hacerlo, a empaparse de estos movimientos que nos están diciendo algo, que nos están invitando a ver el mundo de manera más crítica.

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