El poder de las redes o cómo crear una falsa experiencia emocional

Hoy en día estamos condicionados por las redes. El crecimiento del Internet ,y en los últimos años, de las redes sociales, han cambiado nuestra forma de interactuar, y por ende, ha ido modificando nuestro consumo cultural, nuestra cultura en sí, y la concepción que tenemos de lo que puede ser un producto artístico.

Ha sido tanto así, que aquellos libros que podrían ser uno más en los cientos de escaparates que se acumulan en las librerías, terminan siendo de consumo masivo por el importante rol que las redes sociales toman hoy día en la publicidad, y en la generación de identidades. Así mismo, en la “marca” que crean ciertos autores a partir de plataformas como YouTube, Instagram, Facebook y Twitter.

Estas plataformas han sido un gran incentivo, en especial en el público joven (y aún poco experimentado). Esto se ve reflejado en los tres éxitos de ventas que son hoy en día Gay Gigante, No Te Ama (de la aclamada creadora de Joven y Alocada) y Chupa el Perro.

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Germán Garmendia – YouTube

¿Cómo es posible que un individuo cualquiera, que habla de cosas cotidianas que todos pensamos, se vuelva un líder de opinión? Germán Garmendia ha logrado de manera más fácil lo que ciertos artistas buscan sin tanta suerte: tener su propio libro. Seguramente si conversara tan solo con sus amigos, nunca lo hubiese logrado. La posibilidad de crear un “objeto artístico” como lo es un texto, se abre.

Siempre en la literatura se cuentan historias personales, o universales a partir de la individualidad. Llegamos a la instancia en que se ha vuelto una tendencia el hablar como sea, el escribir como sea, contando su propia historia: la que no es nueva, sino que no es más que una reproducción. Hoy, todo se considera literatura.

Sea como sea, hay varias historias ya de esas. Biografías, autobiografías, novelas: hay por montones. Seguirán creándose más. Mas no todas se venden como pan caliente. Pero hoy, cuando eres popular en alguna red social, cuando expones tu producto a miles de personas que te “siguen”, logras que una historia, por más burda que sea, se vuelva en una gran cola en ferias de literatura.

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Ves que esas largas líneas que esperan por un autógrafo, ya no son por trayectoria, por una experiencia estética profunda que se genera en el lector: todo se resume a fanatismo. No hay nada que ya no haya sido contado. Lo importante es generar tu “marca” primeramente, ser un líder en las redes, para que tengas a cientos de personas ante tu escritorio, o a través de la pantalla de tu computador (o incluso celular) para generar esto. Y los lectores juegan un rol importante aquí, ya que “El libro, al crear un público, produce lectores que, a su vez, van a condicionarlo” (Eco, 6, Apocalípticos e Integrados).

Productos que sin ser arte, se toman por eso. Y en estos casos podrían representar a la baja cultura, con la excepción de que se masificaron gracias al Internet, herramienta que aún no es de acceso total para un país como el nuestro, aunque así pareciera. Tal como parece presagiar Umberto Eco en sus líneas:

(…) El factor externo (capacidad de difusión y precio) influye también sobre la naturaleza del producto: el dibujo se adaptará a la comprensión de un público más vasto, pero menos ilustrado” (5).

El caso de Germán Garmendia es el más emblemático. Pues, a diferencia de los otros dos autores, como Camila Gutiérrez y Gabriel Ebensperger, el libro fue sólo una oportunidad más. Ni siquiera se trata de una novela real: es un conjunto de consejos, un blog en forma de libro, que podrías pedir a tus amigos, a tu familia, o incluso a desconocidos, que se transforma en merchandising. Se sigue promoviendo el nombre, la fama, la “marca”, pues no se está contando nada nuevo: es tan sólo un recuento, un paso de resumen a través de los videos que hicieron a un joven cualquiera, uno de renombre internacional, al menos en Latinoamérica.

No es un libro como otros, pero no genera ningún clímax en su historia. Sí puede hacer que cientos de adolescentes se sientan identificados, y lo usen como un manual para sus incipientes vidas. Pero no produce un cambio, no transforma ninguna vida, todo sigue igual antes y después de leerlo. Es un éxito, porque miles de millones lo han visto en YouTube, o por un nombre que genera curiosidad, más no es nada más que la oportunidad de este autor por expandir su territorio, y experimentar en otros rubros.

Lo que este tipo de estrategias tiene para ser un éxito es la risa. Es el sentirse identificados, sin ser necesariamente identificados. La risa, el humor como manera de canalizar o hablar sobre las cosas cotidianas, es lo que se toma como “fin”. Por lo que no hay arte alguno en el intento de hacer arte, más si entretención. “El triunfo de lo bello es cumplido por el humor, por el placer que se experimenta ante la vista de cada privación lograda”, (Adorno y Horkheimer, 12). La nueva ola de literatura chilena exitosa y juvenil está marcado por eso: por ser entretención, y cumple su función de “hacer caso omiso a la realidad”:

La risa anuncia la liberación, ya sea respecto al peligro físico, ya respecto a las redes de la lógica. La risa serena es como el eco de la liberación con respecto al poder” (Ibídem, 12).

En la otra parte, encontramos el relato de una persona con una vida anecdótica, que refleja a otros. Un personaje: una joven evangélica que, determinada por las creencias heredadas por su familia, vive una doble vida, una dualidad entre los principios de la infancia y las tentaciones de la adolescencia. Después de que Marialy Rivas decidiera hacer una película, junto a la novela de Joven y Alocada, se genera una transformación: es entonces cuando la persona pasa a ser un personaje, una caricatura de sí misma y de sus vivencias. Explotando de manera abusiva la sexualidad inconsciente de la juventud, para poder crear literatura. Pero cuando el primer éxito llegó, este ya tenía a un público cautivo, identificado con esa falta de límites y de moral que se vuelve a replicar en No Te Ama. Es más de lo mismo. ¿Qué es lo que genera? Una voz que dice todo lo que uno no se puede atrever por prejuicios, porque lo verán tus padres, tus amigos, por el qué dirán en general.

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Gay Gigante – Catalonia

Tal como Gutiérrez lo hace con su vida y con su libro, lo repite Gabriel Ebensperger. El único tema “político” o “emergente” que podrían generar y tener en común en la homosexualidad. Aún un tabú para muchos, un tema en descubrimiento, y que sigue luchando contra la censura dentro de la sociedad chilena. “No te ama” lo expone sin tapujos y centrándose en el acto sexual, en la atracción y en el enamoramiento para ponerlo sobre la mesa.

Por otra parte, Ebensperger comparte una experiencia personal que va un poco más allá que los libros anteriores: retratar el descubrimiento de su propia homosexualidad, de cómo venía con él desde que era pequeño, y cómo superó sus miedos para enfrentarse a ello hoy en día, siendo un hombre adulto e independiente, casi del todo alejado de las críticas que recibió desde temprana edad. Casi.

Para llegar al público, los tres autores se convierten en los personajes que son, y eso es lo que “prostituyen” de sí a través de redes sociales: primero Germán con su vlog en YouTube; luego Camila Gutiérrez con su blog y todas las experiencias que comparte, que se unen a sus autobiografías a través de las diversas plataformas que entrega Internet; y por último Gabriel Ebensperger, quien más que vender su “marca”, hace lobby a través de lo social: el amiguismo es fácil con cientos de desconocidos a través del celular, y basta con repetir lo suficiente el nombre “Gay Gigante” para que se vuelva llamativo y, por ende, un producto que se desea consumir.

Porque todos quieren imitar a los líderes de opinión, que cada vez están más cerca cuando le pones “seguir” en alguna plataforma. Todos se conocen entre sí sin conocerse. Hay recursos literarios, hay reproducciones culturales, se sigue una pauta que crea al producto: pero la lotería se la ganan cuando vendes tu cuerpo y alma por ser alguien en Internet. Y cuando hay suficientes personas que te consideran “alguien”, tienes un éxito de ventas sin tener que hacer demasiado esfuerzo.

Nada de esto quita el talento que se puede refugiar en estos tres autores, ninguno de los cuales supera la treintena en años. No generan más cambio en la vida del lector que provocar un tiempo de entretención. Un tiempo efímero, ya que la lectura es ágil y tan poco consistente que no llega a dar el impulso de ser un libro que guardes en tu repisa para eventualmente volver a leer.

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Hay algo que falta en ellos, aquella “chispa”, que muchos dicen experimentar en otros objetos. Pues, “(…) Ostentan ya la primera característica de la cultura de masas, ser efímeros. También el producto de masas posee la connotación primaria: ofrecen sentimientos y pasiones, amores  muerte presentados ya en función del efecto que deben producir” (Eco, 6). Nos dan la liberación, la carcajada, la sombra de lo que debería ser el sentirse identificado y cambiado por una obra, mas es porque:

 “Los títulos de estas historias contienen ya asimismo su dosis de publicidad y el enjuiciamiento explícito sobre el hecho preanunciado, el consejo casi de cómo disfrutar de ellos”.

Es por eso que se consumen y se genera una reacción repetitiva, la misma masa, el mismo producto creado industrialmente te cuenta cómo recibirlo, como leerlo, en este caso.

Personalmente, estos libros que en lo popular se venden como lectura obligatoria, apenas hacen cosquillas a quien intenta buscar más: aún siendo una reproducción o algo ya visto, que genere ese “algo” que te hace querer más del autor. En especial, al no entregar ningún mensaje que cambie la vida, como muchas veces enunciamos sobre la literatura o el arte, sino que es sólo el compartir una instancia que hace que el lector no se sienta tan sólo en lo que está viviendo, en un país donde el gusto por la literatura es escaso, lo que hace que el fenómeno llame la atención. Más no cambia nada de tu identidad, ni tu visión de vida, sólo apoya a quien se sienta como los autores. Y que aún dentro de toda su trivialidad, nos van condicionando a ellos.

Estos tres best sellers chilenos son más que nada producto de la publicidad gratuita que generan las mismas redes y nuevas tecnologías: es el boca a boca de la actualidad. Son altamente egocéntricos, pero no por eso malintencionados. Es difícil escapar del ser una historia ya contada en el mundo actual. Puede ser difícil crear un elemento emergente, una historia que antes no se haya leído en alguna parte. Por lo que la publicidad y el poder de convencimiento juegan el rol más importante: el centro es tener la capacidad de instaurar tu producto, tu obra, sea como sea, y diga lo que diga. Una vez ya impreso en cada periódico (o en cada pantalla), el Internet hace de las suyas y lo propaga como a cualquier otro virus. Más mediático de lo que jamás podríamos haber imaginado antes, pero sí como muchos ya se imaginaban la futura realidad.


Bibliografía

  • Adorno, Theodor y Horkheimer, Max. Dialéctica del Iluminismo: La Industria Cultural. Iluminismo como mistificación de masas. Buenos Aires: Sudamericana.
  • Ebensperger, Gabriel. Gay Gigante. Santiago: Catalonia.
  • Eco, Umberto. Apocalípticos e Integrados. Buenos Aires: Lumen.
  • Garmendia, Germán. #ChupaElPerro: Uno Que Otro Consejo. Alfaguara.
  • Gutiérrez, Camila. No Te Ama. Santiago: Plaza Janes.

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